El trabajo no termina cuando sale de impresión
Un cartel puede quedar perfectamente impreso, una lona puede tener el acabado correcto y un diploma puede verse impecable. Pero si durante el traslado se dobla, se raya, se moja o recibe presión, el resultado final puede arruinarse antes de llegar a su destino.
El transporte forma parte del cuidado del producto impreso. No todos los materiales se manipulan igual y tampoco todos necesitan el mismo tipo de protección.
Una pieza rígida, una lona enrollada, un grupo de certificados o un paquete de vinilos requieren soluciones diferentes. Prepararlos correctamente evita pérdidas, repeticiones y daños que podrían haberse prevenido con unas pocas medidas.
Identifica primero qué tipo de material vas a trasladar
Antes de embalar, conviene separar los trabajos según su formato y comportamiento.
Entre los más comunes pueden estar:
- carteles rígidos;
- lonas;
- vinilos;
- diplomas y certificados;
- fotografías;
- folletos;
- tarjetas;
- etiquetas;
- materiales montados sobre soportes;
- piezas destinadas a eventos.
No es recomendable colocar todo dentro de una misma caja si algunos materiales pueden presionar o rayar a otros.
Las piezas rígidas necesitan protección contra golpes y flexión. Los impresos en papel necesitan mantenerse planos y secos. Las lonas pueden enrollarse, mientras otros materiales no deben doblarse bajo ninguna circunstancia.
No enrolles todo lo que parezca flexible
Enrollar puede facilitar el transporte, pero no siempre es la solución correcta.
Las lonas suelen tolerarlo bien cuando se enrollan de forma adecuada. Algunos vinilos también pueden transportarse así, dependiendo del soporte y de cómo serán utilizados posteriormente.
Sin embargo, determinados papeles, fotografías, carteles plastificados o piezas con acabados especiales pueden quedar curvados o marcados después de permanecer demasiado tiempo enrollados.
Antes de hacerlo, revisa si el material puede recuperar fácilmente su forma original.
Y si enrollas una pieza, evita hacerlo demasiado apretado.
Las lonas deben viajar enrolladas, no dobladas
Doblar una lona puede dejar marcas que después resulten visibles durante el montaje.
Lo más práctico suele ser enrollarla de manera uniforme y protegerla con una funda, plástico limpio o un tubo suficientemente ancho cuando el trabajo lo requiera.
También conviene que la impresión quede protegida frente al roce con superficies ásperas.
Si varias lonas viajarán juntas, identifícalas antes de enrollarlas. Así no será necesario abrir cada una para descubrir cuál corresponde a determinado lugar o evento.
Una etiqueta exterior con nombre, medida y ubicación puede ahorrar bastante tiempo.
Los materiales rígidos necesitan protección en las esquinas
Los carteles montados sobre soportes rígidos pueden dañarse con facilidad en sus bordes.
Aunque la parte central esté protegida, una caída pequeña puede golpear una esquina y dejarla aplastada o marcada.
Para piezas delicadas pueden utilizarse protectores en las esquinas, cartón adicional, láminas protectoras o embalajes que impidan que el material se mueva.
También debe evitarse colocar objetos pesados encima.
Una pieza rígida puede soportar cierta presión, pero eso no significa que deba utilizarse como base para cargar cajas, equipos o herramientas.
Diplomas y certificados deben mantenerse completamente planos
Los certificados, reconocimientos e impresos destinados a presentaciones formales necesitan especial cuidado.
Un pequeño doblez puede ser muy visible, especialmente en papeles de mayor calidad o cuando el documento será colocado dentro de un marco.
Lo ideal es transportarlos dentro de carpetas rígidas, sobres reforzados o entre dos superficies planas que eviten la flexión.
No deben mezclarse con objetos pequeños que puedan dejar marcas. Clips, llaves, bolígrafos o grapas sueltas pueden ejercer presión sobre el papel durante el traslado.
Si existen documentos personalizados, conviene mantenerlos además en el orden en que serán entregados.
Protege las superficies impresas del roce
Dos piezas colocadas directamente una sobre otra pueden rozarse durante el movimiento.
Esto resulta especialmente importante en impresiones con grandes áreas oscuras, acabados brillantes, fotografías, laminados o superficies que muestran fácilmente pequeñas marcas.
Colocar una lámina protectora limpia entre las piezas puede reducir ese riesgo.
Evita utilizar papeles sucios, cartones con polvo o materiales que puedan transferir tinta, grasa o humedad.
La protección debe estar tan limpia como el trabajo que intenta proteger.
La humedad puede arruinar un traslado corto
En Cuba, un cambio repentino de tiempo puede convertir un recorrido corto en un problema.
Papeles, cartones, fotografías y determinados soportes pueden deformarse o mancharse si entran en contacto con agua.
Aunque el traslado sea desde un local hasta un automóvil, es recomendable utilizar una protección exterior cuando exista posibilidad de lluvia.
También debe evitarse colocar trabajos impresos directamente sobre pisos húmedos, maleteros mojados o superficies donde pueda existir condensación.
Una bolsa o envoltura exterior no sustituye el embalaje correcto, pero añade una barrera útil frente a la humedad.
Evita dejar impresos mucho tiempo dentro de un vehículo caliente
La temperatura también puede afectar algunos materiales.
Un automóvil cerrado bajo el sol puede alcanzar temperaturas elevadas. El calor puede favorecer deformaciones, afectar determinados adhesivos o modificar temporalmente la forma de materiales flexibles.
Por eso, no conviene dejar durante horas dentro del vehículo vinilos, adhesivos, fotografías, soportes plásticos o trabajos sensibles al calor.
Si el destino está lejos, organiza el recorrido para que los materiales permanezcan almacenados el menor tiempo posible en condiciones extremas.
No uses el espacio disponible sin pensar en el peso
Cuando se transportan varias cajas, muchas veces se intenta aprovechar cada espacio colocando unas encima de otras.
Antes de hacerlo, piensa qué hay dentro.
Una caja con folletos puede ser considerablemente pesada. Si se coloca encima de carteles, carpetas o piezas delicadas, puede deformarlas.
Coloca abajo los paquetes resistentes y pesados. Sobre ellos, únicamente materiales capaces de soportar esa carga.
Los trabajos frágiles deben viajar protegidos y sin presión.
Identifica cada paquete antes de salir
Cuando existen materiales destinados a diferentes áreas, clientes, stands o sucursales, la identificación es esencial.
Cada paquete puede indicar:
- destino;
- contenido;
- cantidad;
- medida;
- orientación;
- número de piezas;
- instrucciones especiales de manipulación.
Esto reduce la necesidad de abrir paquetes innecesariamente durante la distribución.
También evita que una pieza destinada a un lugar termine instalada o entregada en otro.
Lleva las piezas grandes pensando en puertas y pasillos
El tamaño del vehículo no es el único problema.
Un cartel puede caber perfectamente en el transporte y, sin embargo, no pasar después por una puerta, ascensor o escalera.
Antes de mover una pieza de gran formato, revisa el recorrido completo:
- salida del lugar de origen;
- vehículo;
- entrada del destino;
- escaleras;
- ascensores;
- pasillos;
- puertas;
- acceso final al punto de colocación.
En determinadas situaciones puede ser más práctico producir una pieza en varias secciones que intentar transportar una estructura demasiado grande.
Revisa todo cuando llegue al destino
Antes de comenzar el montaje o la entrega, comprueba el estado de los materiales.
Busca:
- bordes doblados;
- rayones;
- humedad;
- deformaciones;
- piezas faltantes;
- embalajes golpeados;
- errores en la identificación.
Detectar un daño al recibir el material permite saber en qué momento pudo producirse y evita descubrirlo justo cuando la pieza debe utilizarse.
Transportar bien también forma parte de la calidad
Una impresión profesional necesita llegar en las mismas condiciones en que salió del proceso de producción.
Elegir cómo enrollar, proteger, separar e identificar cada pieza puede parecer una tarea secundaria, pero influye directamente en el resultado final.
Antes de trasladar cualquier material impreso, piensa en su rigidez, superficie, tamaño, sensibilidad a la humedad y forma en que será utilizado después.
Cuidar el transporte significa proteger todo el trabajo realizado antes.