El plegado también forma parte del diseño
Cuando se prepara un folleto, no basta con decidir qué información llevará o qué imágenes se utilizarán. La forma en que se pliega influye directamente en cómo se lee, cómo se organiza el contenido y cómo se entrega al público.
Un mismo diseño puede funcionar muy bien en un tríptico y resultar incómodo en un plegado diferente. También puede ocurrir que el contenido sea demasiado extenso para el formato elegido o que una fotografía importante termine atravesada por un doblez.
Por eso, el plegado debe definirse antes de comenzar el diseño final y no después de tener toda la pieza terminada.
Empieza por la cantidad de información
La primera pregunta debe ser sencilla: ¿cuánto contenido necesitas comunicar?
Si solo quieres presentar una empresa, una promoción o algunos servicios principales, probablemente no necesites demasiadas caras. Si el folleto debe explicar procesos, mostrar varias categorías o incluir información detallada, puede hacer falta una estructura con más secciones.
El objetivo no es llenar todos los espacios disponibles.
Un folleto con seis caras no necesita seis bloques extensos de texto. El espacio en blanco, las fotografías y los elementos gráficos también ayudan a organizar la lectura.
Antes de escoger el plegado, haz una lista de la información y agrúpala por temas.
El díptico: sencillo y directo
El díptico se obtiene al doblar una hoja una vez, creando cuatro caras.
Puede funcionar bien para:
- presentaciones corporativas breves;
- promociones;
- invitaciones;
- información de servicios;
- programas sencillos;
- materiales institucionales.
Su estructura es fácil de comprender: portada, dos caras interiores y contraportada.
Es una buena opción cuando el mensaje necesita cierta amplitud, pero no requiere demasiadas divisiones.
También permite utilizar imágenes grandes sin fragmentarlas demasiado.
El tríptico: uno de los formatos más versátiles
El tríptico divide la pieza en tres cuerpos y normalmente ofrece seis caras para distribuir información.
Es muy utilizado para presentar servicios, productos, programas, cursos o información institucional porque permite organizar el contenido por secciones.
Puede reservarse una cara para la portada, varias para el contenido principal y otra para contacto o información complementaria.
Sin embargo, tener más espacios disponibles no significa que debas llenarlos con textos pequeños.
El tríptico funciona mejor cuando cada panel tiene una función clara y la lectura continúa de manera natural al abrirlo.
Plegado en acordeón: información por etapas
En el plegado tipo acordeón, los cuerpos se alternan hacia delante y hacia atrás.
Este sistema puede ser útil cuando quieres presentar información en una secuencia:
- pasos de un proceso;
- cronologías;
- recorridos;
- categorías relacionadas;
- instrucciones;
- diferentes servicios.
Al abrirse completamente, también permite visualizar una composición más amplia.
Es importante planificar bien cada cara porque, dependiendo de cómo se manipule el folleto, algunas secciones aparecerán antes que otras.
Plegado envolvente: información que se descubre progresivamente
En este formato, un panel se introduce dentro de otro al cerrar el folleto.
La experiencia de lectura es diferente a la del acordeón porque la información aparece de forma más progresiva.
Puede utilizarse cuando se desea presentar primero un mensaje principal y después ampliar los detalles.
También es frecuente en materiales promocionales o informativos donde interesa controlar el orden en que el lector descubre cada sección.
Este tipo de plegado requiere especial cuidado con las medidas, ya que los paneles interiores pueden necesitar pequeñas diferencias de ancho para cerrar correctamente.
No todos los paneles tienen siempre la misma medida
Este es un detalle que puede pasar inadvertido cuando se prepara el archivo.
En algunos tipos de plegado, especialmente los envolventes, uno de los cuerpos puede necesitar ser ligeramente más estrecho para que entre correctamente al cerrar.
Diseñar todos los paneles exactamente iguales sin considerar el plegado real puede generar problemas durante el acabado.
Por eso, antes de establecer las guías del archivo, conviene conocer las medidas finales y el sistema de plegado que se utilizará.
No prepares las divisiones únicamente “a ojo”.
Piensa en el orden de lectura
Un folleto cerrado no muestra todas sus caras al mismo tiempo.
La portada debe despertar interés y explicar rápidamente de qué trata la pieza. Después, cada apertura debe conducir al siguiente contenido de forma lógica.
Una posible estructura podría ser:
Portada: mensaje principal.
Primera apertura: introducción o beneficio.
Interior: información más detallada.
Contraportada: contacto y llamada a la acción.
El orden exacto dependerá del plegado.
Por eso es recomendable hacer una maqueta sencilla con una hoja antes de producir. Puedes doblarla, numerar las caras y comprobar qué panel aparece en cada momento.
Es un método muy simple para detectar errores.
Evita colocar información importante sobre los dobleces
Los pliegues forman parte física de la pieza.
No conviene colocar pequeños textos, códigos QR, números de teléfono o elementos importantes exactamente donde se realizará el doblez.
Las fotografías grandes también necesitan atención. Una imagen puede atravesar varios paneles intencionalmente, pero debe diseñarse pensando en dónde quedarán las líneas de plegado.
Evita que un doblez atraviese elementos sensibles como:
- rostros;
- logos;
- códigos QR;
- palabras importantes;
- números;
- pequeños detalles.
Una composición bonita en pantalla puede cambiar bastante cuando el folleto se dobla.
Ten en cuenta cómo se va a entregar
El uso final también ayuda a elegir el formato.
Un folleto que se entregará personalmente puede tener una estructura distinta a otro que estará colocado en un exhibidor.
Si debe entrar en un sobre, una carpeta o un bolsillo, hay que comprobar sus dimensiones una vez cerrado.
También conviene pensar si el público lo consultará rápidamente o si necesita conservarlo durante más tiempo.
Un plegado muy elaborado puede llamar la atención, pero no siempre es la opción más práctica para una pieza que debe producirse, transportarse y distribuirse en grandes cantidades.
El papel también influye
No todos los papeles se comportan de la misma manera al doblarse.
El grosor, la rigidez y el acabado pueden influir en la calidad del pliegue. En papeles más gruesos puede ser necesario preparar correctamente la línea de doblez para evitar grietas o un acabado irregular.
La elección del material debe estar relacionada con:
- tamaño del folleto;
- cantidad de pliegues;
- acabado deseado;
- frecuencia de manipulación;
- presupuesto;
- presentación final.
No conviene escoger el papel y el plegado como decisiones independientes.
Haz una maqueta antes de aprobar
Antes de producir una cantidad grande, imprime una prueba sencilla al tamaño real.
No tiene que ser la impresión definitiva. Su objetivo es comprobar:
- orden de las caras;
- orientación;
- ubicación de los dobleces;
- tamaño de los textos;
- márgenes;
- posición de fotografías;
- comportamiento al abrir y cerrar.
Doblar físicamente una prueba puede revelar problemas que no resultan evidentes en la pantalla.
El plegado correcto facilita la lectura
Díptico, tríptico, acordeón o envolvente no son únicamente decisiones estéticas.
Cada formato propone una manera diferente de presentar la información.
Antes de elegir, define cuánto necesitas comunicar, qué debe leer primero el público, cómo se utilizará el folleto y qué material vas a emplear.
Cuando diseño, contenido y plegado se planifican juntos, el folleto resulta más claro, práctico y profesional.