La preparación correcta de un archivo es uno de los pasos más importantes para lograr una impresión profesional. Incluso un diseño bien elaborado puede presentar problemas si no se configura adecuadamente antes de enviarlo al proceso de impresión. Errores en la resolución, en el modo de color, en el sangrado o en la tipografía pueden afectar directamente la calidad final del proyecto y provocar retrasos, sobrecostos o la necesidad de rehacer el archivo.
Comprender cuáles son los errores más frecuentes y cómo evitarlos permite ahorrar tiempo, optimizar recursos y asegurar resultados más precisos en cualquier tipo de impresión.
No trabajar en el modo de color adecuado
Uno de los fallos más comunes es diseñar en RGB cuando el archivo se imprimirá en CMYK.
La pantalla y la impresora no trabajan con el mismo lenguaje de color. RGB permite colores más brillantes, pero muchos de ellos no pueden reproducirse exactamente en impresión.
Cómo evitarlo:
- Configurar el documento en CMYK desde el inicio.
- Usar perfiles de color ICC específicos según el tipo de impresión o material.
- Evitar colores demasiado saturados o fluorescentes.
Enviar archivos sin la resolución necesaria
La resolución insuficiente genera pixelación, pérdida de nitidez y un acabado poco profesional.
Para impresiones pequeñas o de lectura cercana, se recomienda trabajar entre 250 y 300 DPI. En cambio, para impresiones de gran formato puede utilizarse una resolución menor debido a la distancia de visualización.
Cómo evitarlo:
- Ajustar la resolución según el tamaño final de impresión.
- No ampliar imágenes pequeñas más allá de su capacidad original.
- Verificar el tamaño real del diseño antes de exportar.
Falta de sangrado (bleed) en los bordes
El sangrado permite que el diseño se corte correctamente sin dejar bordes blancos indeseados. Su ausencia puede generar microbordes visibles, muy comunes en impresiones comerciales.
Cómo evitarlo:
- Agregar entre 2 y 5 mm de sangrado según el tipo de impresión.
- Asegurarse de que las imágenes y fondos lleguen hasta el borde exterior del bleed.
- No colocar textos o elementos importantes demasiado cerca del borde.
No convertir las tipografías a curvas
Cuando una fuente no está incrustada o convertida a curvas, la impresión puede sustituirla por otra o generar errores de lectura. Esto afecta gravemente el diseño final.
Cómo evitarlo:
- Convertir textos a curvas antes de exportar a PDF.
- En caso de mantener fuentes editables, incluirlas junto al archivo.
- Evitar tipografías raras o no estándar cuando el archivo será enviado a terceros.
Imágenes en formatos inadecuados
Usar imágenes en formatos comprimidos o no destinados a impresión puede generar pérdida de calidad. El formato JPEG, aunque común, puede presentar artefactos si la compresión es alta.
Cómo evitarlo:
- Preferir formatos como TIFF o PNG para imágenes de alta calidad.
- Evitar capturas de pantalla o imágenes tomadas directamente de redes sociales.
- Revisar la profundidad de color antes de exportar.
Mala gestión de capas y transparencias
En algunos programas, las capas no unificadas o las transparencias mal configuradas pueden generar problemas al momento de imprimir, especialmente en impresiones digitales o UV.
Cómo evitarlo:
- Aplanar transparencias antes de exportar.
- Revisar efectos como sombras, desenfoques o modos de fusión.
- Exportar siempre en PDF/X-1a o PDF/X-3 según las recomendaciones del impresor.
Exportación incorrecta del archivo final
Muchos problemas se originan en el paso final: la exportación. Ajustes incorrectos pueden alterar el color, el tamaño o el sangrado, afectando la impresión.
Cómo evitarlo:
- Usar presets de impresión profesional.
- Verificar márgenes, sangrado, tamaño y perfiles de color.
- Enviar el archivo final en formato PDF de alta calidad con todos los elementos incrustados.
Conclusión
La preparación de un archivo para impresión requiere atención al detalle y conocimientos técnicos. Evitar errores comunes como trabajar en RGB, no añadir sangrado o usar resoluciones bajas garantiza una impresión más limpia, precisa y profesional. Un archivo bien configurado facilita el proceso de producción y mejora el resultado final de cualquier proyecto gráfico.
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